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Los beneficios de un huerto urbano para niños

Los huertos urbanos llegan a las casas

De un tiempo a esta parte los huertos urbanos han ido cogiendo fama y cada vez son más casas las que se animan a tener un pequeño espacio dedicado a la plantación de verduras y frutas para el consumo propio. La crisis ha establecido un cambio de valores en nuestra sociedad. Volvemos a tener conciencia sobre la necesidad de un consumo racional, de las bondades del reciclaje o de las alternativas existentes al gastar por gastar. Todo ello ha provocado que cada día surjan más iniciativas para fomentar la instalación de pequeños huertos urbanos en nuestras casas. La satisfacción de ver crecer una planta y luego poder disfrutar de su fruto, uno mismo, es algo muy motivador.

Con muy poco esfuerzo, tan solo con un poco de dedicación y paciencia podemos tener una pequeña plantación en casa. Además destinando una inversión muy moderada, ya que no se trata de una actividad cara. Comeremos mejor y más natural. Y una cosa muy importante: es una actividad muy beneficiosa para hacer junto a nuestros hijos, ya que les involucramos en una actividad sumamente educativa y que les va a enseñar mucho más que algo de agricultura básica. Los beneficios de tener un huerto urbano son muchos y variados:

– Un huerto urbano es una vía de escape natural a nuestro paisaje urbano de cada día. Un pequeño espacio verde que nos permita sentirnos fuera del agobio y del color gris predominante en nuestras ciudades. Como el gran pulmón verde que supone un gran parque para una ciudad, como Central Park en Nueva York, pero en pequeña escala y en nuestra propia casa.

– Volveremos a sentir el contacto directo con la naturaleza. Nuestro estilo de vida estresado y de consumo rápido muchas veces nos lleva a olvidar el ciclo natural de las cosas. Un pequeño huerto en casa nos servirá de pequeño recordatorio cotidiano del sentido vital y natural de las cosas. Una vuelta a nuestras raíces.

– Nos ayuda a ver en directo el ciclo vital de las cosas. La observación y el cuidado nos enseñarán otra vez todo aquello que aprendimos en su día en la escuela, en clase de ciencias naturales.

– Realizaremos una actividad junto a nuestros hijos. Todo aquello que recuperaremos de lo aprendido en la escuela lo haremos ver con sus propios ojos a nuestros pequeños. Debemos involucrarnos en el proceso para que aprendan, se diviertan y, además, luego puedan disfrutar del gusto de comer algo que uno mismo ha plantado y ha hecho crecer.

– Es una actividad sumamente didáctica, divertida y que nos puede ayudar a reducir el estrés que padecemos en nuestro día a día. Una verdadera vía de escape ecológica. Que además nos acercará más a nuestros hijos si los involucramos en el proceso.

– Finalmente, y no menos importante, a parte de todos los beneficios del proceso, el resultado también resulta bondadoso. Vamos a disfrutar de alimentos sanos, 100% naturales. Ello nos ayudará a mejorar nuestra conciencia ecológica y a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos.